Comunidades Judías en Andalucía (ss. XVIII-XXI) 4ª parte. Por Claudia Rodríguez Molina
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Comunidades Judías en Andalucía (ss. XVIII-XXI) 4ª parte. Por Claudia Rodríguez Molina
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Los judíos del Imperio Otomano.

 

        Cuando tiene lugar la expulsión de los judíos de España en 1492, una parte muy importante emigra al Imperio Otomano, que les ofrece facilidades y donde son apreciados por sus conocimientos y actividades económicas. Los sultanes veían en los judíos hombres emprendedores y conocedores de las técnicas occidentales como la ferretería, la artillería y, sobre todo, la imprenta. En su mayoría, se instalan en grandes núcleos urbanos y en ciudades del Imperio. Se permitía una cierta tolerancia religiosa bajo la primacía del Islam. Por ello, los judíos gozaron de un cierto reconocimiento. Por regla general, la actitud de los sultanes hacia sus súbditos judíos se resume en el respeto al estatuto de dhimmi o súbdito protegido que comportaba apreciables derechos, pero también deberes y un cierto número de restricciones.

        Los dos primeros siglos de presencia judeoespañola en el Imperio Otomano son considerados como la Edad de Oro del judaísmo otomano, con un rápido y gran desarrollo de la cultura judía. Las comunidades más importantes fueron las de Constantinopla y Salónica.

        A partir del siglo XVII comienzan a experimentarse los primeros indicios del proceso de decadencia y degradación que sufrirán las comunidades judías en el Imperio Otomano. En términos generales, el siglo XVII supone la vuelta de los judíos a Europa central y occidental. El primer flujo en importancia de los que se suceden a partir de esta fecha procede precisamente  del Imperio Otomano. Existen diversas causas, tanto exógenas como endógenas, que acelerarán este declive de estas comunidades. Por un lado, las crisis económicas, políticas y militares que afectan al imperio provocan toda clase de abusos sobre los dhimmi. Por otro lado, las guerras y la sistemática pérdida de plazas fuertes del Imperio, que se agudizan a partir de esta fecha, también contribuyen a la desintegración de las comunidades judías. La crisis también afectará al mundo cultural y doctrinal del pensamiento judío, que sufre un verdadero empobrecimiento muy ligado al deterioro de las condiciones materiales de la existencia y al aislamiento al que se ven sometidas estas comunidades.